Colibrí

Siri G.

El lugar del amor lo ocupó el miedo,
el terror irrevocable del engaño.
La gema se cubrió de musgo
y en sus venas penetró la negrura.
Entonces no hubo luz
y un sonido de queja quebró el espacio.
El agua sucia corrió por los jardines de mi casa.
Las rosas se enterraron a sí mismas sus espinas
y los pájaros buscaron gatos hambrientos.
Esta fue la muerte provocada del colibrí,
la cristalización de mi cuerpo ahora frío,
mi cuerpo muerto que no desea.

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